Hoy te cuento un poco más sobre mis más recientes aprendizajes en el área de la artesanía en corcho. Cómo quizás ya sepas llevo muchos años trabajando de manera artesana con tejido y papel de corcho pero hasta poco no había tenido el placer de trabajar con el corcho en su estado más natural.

Si aún no has leído la primera parte de esta historia pulsa en el enlace: «Suber Talleres I – Revitalizando la artesanía en corcho.»  


El Tercero (Mi Primero) Taller de Artesanía en Corcho

Día 1 


El 22 de mayo un poco antes de las 9h30 llegué a Almedíjar, más concretamente al albergue La Surera. Igual que los anteriores, este taller duraría 16h distribuidas por dos jornadas por lo qué decidí quedarme alojada esa noche en La Surera. Decisión de la cual no me arrepentí ni un poquito. 

En el patio exterior del albergue encontré a Víctor, Elena y José, del proyecto “Sonrisas de Corcho” y a las demás personas que participarían  en el taller.  Sorprendentemente el taller se inició en círculo, con una ceremonia de apertura guiada chamanicamente por Elena. Y ya empezó la magia. 

Pasamos la primera mañana trabajando con el bornizo. El bornizo es corcho natural virgen, un material rugoso, con un color exterior gris y estructura muy irregular. Se puede obtener de dos maneras, o con la primera extracción de un alcornoque que nunca ha sido descorchado, o se recoge de ramos de alcornoque que hayan sido previamente cortados, o que hayan caído naturalmente del árbol, y que se quedan en el suelo hasta que la madera interior se seque o pudra de manera a poder separarse de ella. Lamentablemente el bornizo suele acabar como corcho triturado con destino a la industria del aglomerado, y es una pena porque es un material muy especial en su forma natural. 

Fue un trabajo de brazos importante. Primero hubo que cortar la pieza con un serrucho manual. Teresa (mi compañera de mesa de trabajo) se quedó con el extremo más cilíndrico y yo con una parte del ramo que se separaba en dos. Luego, con una especie de lima muy gruesa, tuvimos que sacar los restos de madera que estaban aún pegados al bornizo. En seguida hubo que lijar un poco más para alcanzar el acabado deseado. La mayoría de personas redondeó los bordes de sus recipientes de bornizo pero yo decidí limar de manera horizontal para que los bordes parecieran más bien cortados. Por último hubo que cortar, encajar y plegar el fondo del recipiente.

Mira como quedó mi maceta.
Yo poniendo el fondo a mi maceta (izquierda), Jose y Elena (al centro), mi compañera de mesa Teresa trabajando en su pieza (a la derecha).

Por la tarde aprendemos a usar el cuchillo corchero, una de las herramientas más emblemáticas del trabajo artesano con corcho. Con ello podemos hacer cortes muy limpios, pero es difícil usarlo bien al inicio porque el corcho se agarra mucho a la lámina. Con la nueva técnica aprendida hicimos unos atrapasueños preciosos.

Yo usando el cuchillo corchero por primera vez.

Aunque la idea era hacer una mariposa como colgante principal de la composición, yo decidí hacer una polilla (a esta altura ya te habrás enterado que me gusta llevar la contraria). La mía es la segunda que se ve en la foto de arriba a la derecha.


Día 2

En el segundo día del taller dedicamos tres cuartos de la jornada a diseñar y crear collares de corcho con las técnicas desarrolladas por Elena y Jose. La verdad es que, con los años que llevo trabajando en el área, nunca había encontrado piezas del estilo de las que crean esta pareja andaluza de artesanos del corcho. 

La mayoría de gente que trabaja con corcho para hacer bisutería utilizan corcho aglomerado, lo compran en planchas, lo cortan, lo pintan y lo pegan a fornituras de bisutería. Pero el corcho aglomerado, en mi opinión, no hace justicia a la belleza de la textura orgánica del material en su estado natural. Por eso desde el inicio que elegí trabajar con tejido de corcho exclusivamente no aglomerado. Con los años me he venido a percibir que una gran parte de la gente nunca ha visto corcho natural que no fuera un tapón de botella y la mayoría apenas conoce el corcho aglomerado. No quiero extenderme demasiado con esto, por ello prometo que en breve haré un post explicando las diferencias entre el corcho aglomerado y el corcho natural.

Este es uno de lo collares preciosos que hacen Elena y Jose.

Lo que hacen diferente Elena y Jose es que esculpen cada pieza cómo se esculpiría una pieza de madera o piedra. Un verdadero trabajo de artesanía en corcho. Os explico el proceso: 

  • Primero viene el diseño, el planteamiento de cómo quieres que sea el collar, cuantas piezas de corcho tiene, que formas tiene cada una, que medidas tienen, que trabajado y acabados tendrán al final y que otros materiales vas a usar para componer el collar. Para esto es imprescindible el lápiz, el papel y una regla. 
  • Después hay que preparar el corcho. El corcho viene en planchas grandes (de más o menos 35 por 70 centímetros) de grosor variable y hay que cortarlo en trozos más pequeños y más fáciles de manejar. Después hay que separar el alma (nombre coloquial que se le da a la parte interior de la plancha de corcho) del vientre (nombre que se le da a la parte de la plancha que estaba en contacto con el tronco del alcornoque) y de la espalda (nombre que se le da a la superficie más áspera y oscura que se forma en el exterior) . Si lo hacemos manualmente (sin ayuda de máquinas) todo esto se hace con un serrucho universal de madera o con un serrucho japonés. 
  • Cuando ya tenemos láminas más pequeñas y finas de corcho las marcamos para saber cómo cortarlas y las cortamos con serruchos, sierras de arco pequeñas, con el cuchillo corchero o incluso con el cuter o el bisturí, dependiendo de la forma que vas a dar a las piezas. 
  • Después le acabamos de dar forma con limas y lijas, y le hacemos los agujeros necesarios (por donde va a pasar el hilo) con el taladro.  
  • Solo falta montar el collar. Para ayudar a pasar el hilo por los agujeros en las piezas de corcho puedes usar una aguja gruesa.    
Este fue el collar que hice. ¿Qué te parece?

Acabamos el día probando con el pirograbador. Yo intenté dibujar una pluma con la herramienta. Mi objetivo era conseguir varios tonos según la presión aplicada. Mira cómo quedó:

En pocos días te contaré qué aprendí en el «Cuarto taller» que realmente fue mi segundo. 

Author Ana

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